Educar las emociones a través de la música

Mª Jesús Sanz. Docente especialista en música y facilitadora del programa de alfabetización emocional «En Sus Zapatos: Un Espacio de Empatía Activa».

Los sonidos, desde el punto de vista biológico, nos ayudan a desarrollar la atención, a realizar los movimientos necesarios para la actividad vital, influyen sobre el organismo y permiten el intercambio de información y la comunicación emocional.

La música es un fenómeno sonoro que tiene una intencionalidad. Esta intención musical puede estar en quien la compone o en quien la escucha. El sonido combinado con el silencio es la materia prima de la música. Por lo tanto, la música es un modo de expresión universal, es una forma de comunicación no verbal que facilita la expresión y tiene la capacidad de penetrar en la mente y en el cuerpo.

«La razón es que la música estimula los sentidos, evoca sentimientos y emociones y facilita respuestas fisiológicas y mentales«

¿Cuántas veces hemos sentido una emoción, sobre todo tristeza, enfado o alegría y nos hemos puesto una música que nos ha permitido llorar, calmarnos o bailar?  O ¿Cuántas veces hemos cantado a nuestros hijos y a nuestras hijas, a nuestro alumnado, para calmarles, para dormir, para jugar…?

La razón es que la música estimula los sentidos, evoca sentimientos y emociones y facilita respuestas fisiológicas y mentales.

La música forma parte de nuestra vida cotidiana. Por su variedad, modalidad y estética, podemos elegir, adaptándola a distintas circunstancias. También, en el entorno educativo, la podemos utilizar como apoyo en los aprendizajes, como refuerzo positivo o como apoyo socioemocional. De hecho, la música permite la validación de la emoción de la persona y nos permite empatizar de una forma más rápida con ella, ya que hace que la experiencia vivida resuene con la música. Y algo esencial, es que posibilita poder cubrir las necesidades físicas, mentales, conductuales, sociales o espirituales. Es decir, permite que la persona asocie o relacione experiencias variadas en su mundo interno y externo.

Además, la música nos ayudar a llegar a la calma y por su naturaleza y estructura, permite autoorganizarnos interiormente y organizar a los grupos. Así mismo, aumenta la consciencia de uno mismo, de los otros y del entorno.

A nivel terapéutico

A un nivel terapéutico, la música abre canales de comunicación no verbal con el fin de facilitar recursos y de producir cambios y mejoras en las personas. A través del sonido podemos influir a nivel corporal, sensitivo, cognitivo y conductual con el fin de buscar el cambio terapéutico ya que se enfoca a la totalidad del individuo. No sólo se enfoca en la enfermedad o los problemas, también se centra en la prevención y en el concepto de salud como el estado de bienestar a todos los niveles.

Si vamos a educar en las emociones con la música, en primer lugar, hay que definir qué emociones queremos trabajar con nuestros hijos o nuestro alumnado y saber qué situaciones las provocan, así como identificar los cambios fisiológicos que provocan y cómo las podemos expresar. Si los niños y las niñas aprenden a identificar y expresar las emociones, ya han hecho su primer paso para después aprender a gestionarlas.

Actividades

Las emociones se pueden trabajar a través de muchas actividades que podemos adaptar en función de nuestro conocimiento de la música. Os dejo algunos ejemplos:

  • Danzas y expresión libre con música -cuando hay exceso de adrenalina, a través de la danza, se consume energía, la adrenalina baja y es más propicio el autocontrol.
  • Ejercicios rítmicos -conectan con la fuerza, la tierra, el dinamismo y la parte física. Las podemos utilizar para sacar el enfado y para descargar.
  • Audiciones musicales -las músicas con predominio de instrumentos de cuerda, relajan. Con predominio de instrumentos de viento o percusión, activan.
  • Escuchar y aprender canciones -a través de la respiración en el canto también se relaja el sistema nervioso.

Instrumentación de temas y canciones -utilizando instrumentos musicales de percusión de distinto timbre podemos acompañar canciones o melodías. Es una forma de expresar e identificar lo que sentimos través de la vibración.

  • Inventar canciones para un momento concreto.
  • Improvisaciones vocales o instrumentales.
  • Visualizaciones a través de la música
  • Dramatizaciones con música.
  • Cuentos musicales.

También podemos tener un repertorio de músicas relacionadas con cada emoción. Os dejo algunos ejemplos:

Algunas letras de canciones os ayudarán también a trabajar las emociones, por ejemplo, para el enfado esta canción.

En el Programa “En Sus Zapatos” también tenemos el «Rockyrap En Sus Zapatos» que habla sobre identificar emociones, la empatía y resolver conflictos.

Para finalizar quiero hablaros de un cuento africano: “La canción de los hombres”, que utilizamos en la formación del programa “En Sus Zapatos”. Cuenta que cada persona tenemos asociada una canción desde antes de nacer, una canción que a veces olvidamos –cuando tenemos un dolor emocional que nos secuestra y que hace que tengamos comportamientos que dañan–, pero que cuando la recordamos, nos conecta con el ser bello, bueno y verdadero que todos somos. Recordar nuestra canción y recordársela a nuestros niños y a nuestras niñas, quizás nos lleve a convivir en PAZ.

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