¿Y si me da miedo vacunarme?

Descubre en este artículo de Pax Dettoni Serrano, en el diario Público, cuál es tu situación emocional frente al COVID19 y cómo gestionarla.

Sí, tengo miedo a vacunarme y no tengo miedo de decirlo.

Me da igual si no está bien visto, pero me permito expresar lo que siento porque no daña a nadie.

Y es que de esto va la educación emocional. Primero de identificar la emoción que sentimos, a través de las sensaciones corpóreas y, ponerle el nombre que toca. Cuando pienso en la idea de vacunarme siento un nudo en el estómago y una sensación de vértigo por todo el cuerpo. No siento ni alegría, ni tristeza, ni rabia: siento miedo.

Después, una vez identificado y nombrado lo que sentimos, cuando hemos desarrollado nuestras competencias emocionales, seremos capaces de aceptarlo y expresarlo correctamente (sin hacernos daño, ni hacer daño a los otros). Cuando me descubro con miedo a la vacuna, a pesar de que no sea lo «políticamente correcto’’ me lo permito. Y hago esto, por un lado, porque no puedo evitarlo, es decir, no puedo evitar sentir lo que siento, sencillamente porque lo siento.  De hecho, si quisiera evitar o negar este miedo, estaría practicando la represión –que ya está más que demostrado que no es nada aconsejable si se quiere tener salud integral–. Y, por otro lado, me permito sentir el miedo porque sé que todas las emociones traen información sobre nuestra percepción de la realidad.

El miedo nos habla de que estamos percibiendo peligro o amenaza. Es decir, cuando nos encontramos delante de una situación que percibimos como peligrosa –por los motivos que sea– no sentiremos tristeza, ni alegría: sentiremos miedo y ese miedo nos hará actuar de tres posibles formas, si dejamos que nos secuestre. Puede ser que nos bloquee y nos paralice, puede ser que nos haga huir, o quizás nos lleve a atacar como un mecanismo de defensa.

Sin embargo, el quid de la cuestión está en no permitir que el miedo nos secuestre. Lo que conocemos por «no te dejes llevar por el impulso». No, efectivamente, desde la educación emocional consideraremos altamente recomendable no dejarse llevar por los impulsos, ya que cuando la amígdala cerebral está secuestrada no se puede pensar con claridad, y es probable que tomemos decisiones de las que después nos arrepintamos.

Sigue leyendo el artículo en: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/45360/y-si-me-da-miedo-vacunarme/

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